El castillo del Marqués de Sade
Una de las joyas que tuve la oportunidad de visitar este verano: Lacoste, un diminuto pueblo situado en la Provenza francesa.
El pueblo era excepcionalmente bello por sus calles empedradas que mantienen un ambiente que te transporta a la época en la que el Marqués de Sade vivió en el castillo que está en lo alto.
De dicho castillo poco queda ya, salvo cuatro paredes derruidas, ya que fué destruido durante un levantamiento en 1779.
Hoy pertenece al diseñador Pierre Cardin, que reciéntemente compró el castillo junto con otros casi 30 edificios alrededor, lo que ha dado lugar a muchas críticas por parte de los habitantes del pueblo.
La mayoría de historiadores dan por hecho que entre los muros de sus torres el marqués utilizó a muchos adolescentes para todo tipo de enfermizas prácticas sexuales. Quizás el capítulo más famoso fue el de los seis adolescentes (cinco muchachas y un muchacho) que su mujer contrató y posteriormente exclavizó.

Decía Francine Du Plessix: “Al hacer cábalas sobre las bacanales celebradas en Lacoste durante esas semanas de invierno, sólo cabe remitirse a las coreografías realizadas en primeras fiestas del Marqués, así como a las proezas realizadas en los burdeles y preferencias de los nobles de la época: flagelación con látigo y azotes de tiras; una buena dosis de sodomía, tanto homosexual como heterosexual; unas cuantas penetraciones en cadena, en la que las participantes son lo bastante jóvenes para obedecer sin ofrecer resistencia. Hay que añadir otro elemento fundamental del erotismo que todavía no había quedado registrado en el repertorio sexual de Sade: el desfloramiento de cinco vírgenes”
Es curioso que la vida del marqués de Sade no parece importar demasiado en Francia y en particular en los lugares que tanto frecuentó. Por su biografía sabemos que siempre tuvo Sade predilección por la Provenza, aunque la fuerza del reclamo comercial no parece ser todavía lo suficientemente fuerte como para borrar de la memoria colectiva el recuerdo de sus excesos.

